Global Risks Report 2024: Prepararnos ante una perspectiva tan negativa 

Por: Carmen Rosa Gómez

Anticipar tendencias y prepararse para riesgos potenciales es clave en los procesos de planificación estratégica.  

Si bien esta labor es desdeñada por muchos debido a su complejidad, porque implica compilar datos, trabajar con escenarios y tener la capacidad para adaptarse a ellos con sentido práctico y crítico, en el ámbito empresarial se trata de una tarea ineludible si se quiere tomar decisiones informadas, especialmente cuando la perspectiva luce predominantemente negativa. 

Más allá de evaluar la matriz de riesgos que nace del propio plan de negocio es preciso ampliar la mirada para entender qué está pasando “puertas afuera”, qué está impactando a los demás e, incluso, a los propios colaboradores y grupos de interés más cercanos. Qué factores están afectando la dinámica mundial que, más tarde o más temprano, sea cual sea la latitud donde operamos, nos alcanzarán.  

La prioridad: Comprender el entorno para poder planificar cómo transitarlo.  

Recientemente fue compartido por el Foro Económico Mundial el Informe de Riesgos Globales 2024 (Global Risks Report 2024), donde no solo se evalúan elementos críticos de este año sino también de la próxima década con el aporte de más de 1.400 líderes empresariales, gubernamentales y de la Academia del mundo.  

El informe no es esperanzador. Al contrario, sacude y estremece.  Ante este panorama lo menos que podemos hacer es conocer los riesgos, evaluarlos y prepararnos para actuar.  

Cambios profundos 

El informe indica que la próxima década marcará el comienzo de un periodo de cambios significativos que pondrá al límite nuestra capacidad de adaptación. Un 54% de los consultados para el informe cree que existen riesgos de catástrofes globales en el corto plazo. 

Al ir al detalle, destaca el hecho de que los fenómenos meteorológicos extremos, el cambio crítico de los sistemas terrestres y la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas están interrelacionados y se refuerzan mutuamente.  Así, dos tercios de los encuestados clasificaron el clima extremo como el máximo riesgo con más probabilidades de presentar una crisis material a escala mundial en 2024.  

Por otra parte, se observa que la polarización social y la recesión económica se consideran los riesgos más interconectados y, por lo tanto, influyentes en la red de riesgos globales. La falta de oportunidades económicas es un riesgo máximo con la mirada puesta a dos años. 

Salta la alerta de que los países y las comunidades vulnerables quedarían aún más atrasados, digitalmente aislados de los avances de la Inteligencia Artificial, lo que tendrá impactos negativos en la productividad económica, las finanzas, la respuesta al cambio climático, la educación y salud, al igual que en la creación de empleo. 

A esto se suma la perspectiva de un orden multipolar fragmentado en el que las grandes potencias marcan reglas regionales y normas. Esta división más profunda paralizaría los mecanismos de gobernanza internacional y desviaría la atención y los recursos de las grandes potencias de los riesgos urgentes mundiales. Y todo esto sin dejar de mencionar los crecientes riesgos asociados a la desinformación generada por la Inteligencia Artificial y el apetito controlador de los Gobiernos. 

¿Qué hacer? 

El propio informe señala que las acciones colectivas de ciudadanos, empresas y países pueden parecer insignificantes por sí solas, pero en masa crítica pueden mover la aguja de la reducción del riesgo mundial. La inercia es, en todos los sentidos, la peor respuesta. “Es posible configurar un camino más positivo mediante nuestras acciones para hacer frente a los riesgos globales hoy”.  

Entonces, de qué manera podemos prepararnos ante una perspectiva tan negativa, bien para incidir favorablemente en lo que está por acontecer o para mitigar los impactos en nuestra empresa. ¿Se trata de mirar los problemas de una forma aislada? ¿Es necesario explorar una acción gremial? ¿Es el momento de pensar seriamente en una desconcentración de los riesgos del negocio y explorar otras opciones? La planificación estratégica es una forma de aproximarse a las respuestas.  

Lo primero es vernos en el marco de estas tendencias y definir la agenda estratégica de la empresa. Además, se hace imperativo identificar claramente sus ejes de posicionamiento y el proceso alineado con el cual se buscará seguir operando.  

Hay maneras diversas de hacer las cosas, por eso la circunstancia exige un proceso de pensamiento para explorar e interconectar ideas para lograr una perspectiva amplia y así avanzar en la necesaria toma de decisiones.  

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