Uno de los más altos ejecutivos de Apple Inc, #TonyBlevins, dejará su cargo en la compañía de tecnología por aparecer en un vídeo viral en #TikTok haciendo una broma de mal gusto. En el vídeo, el ejecutivo fue abordado por el creador #DanielMac, como parte de una serie en la que pregunta a los propietarios de automóviles caros sus ocupaciones, y Blevins, a modo de chiste, decidió responder de una manera que le costó su alto cargo.


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Más allá de alegar si el chiste de Blevins fue malinterpretado o cuestionar su moralidad, el caso revela el gran impacto que tienen las redes sociales en la #reputación, ya que son plataformas con inmenso alcance que sí afectan la opinión pública. Cada vez más empresas entienden que su reputación es el intangible más importante, y sus #voceros deben entenderlo a cabalidad también.

El simple hecho de que el público cuestione la moralidad de un alto ejecutivo de Apple puede tener repercusiones inimaginables en la reputación de la empresa, y aunque el “chiste” no fue publicado en ningún medio oficial de la empresa, ni del vocero, las actuaciones de Blevins permean la de la compañía, y obligan a Apple a tomar decisiones que escuden su reputación.

El aprendizaje para los líderes sobre este caso radica en entender que su reputación es tan relevante como la de la empresa y que las actuaciones que tienen en su vida diaria afectan la percepción de la sociedad, que, por las redes sociales, tiene cada vez mayor acceso para diseccionar la actuación de los líderes y poner en tela de juicio quien merece su respeto, atención, o apoyo, y quienes deben ser descartados.

Estos riesgos existen ya de manera intrínseca en nuestra vida, y hay ocasiones donde los incidentes suceden con temas que parecen completamente inofensivos, como el caso de la Primer Ministro de Finlandia, Sanna Marin, cuyo video en una fiesta con amigas se filtró en redes hace algunos meses. Marin pudo navegar la situación de manera exitosa, gracias al apoyo, también en redes, de una audiencia femenina que alegaba que no había nada de malo en que una joven de 36 años bailara en una fiesta.

Sin embargo, lo que se demuestra en ambos casos es que los líderes deben estar preparados para los riesgos reputacionales que pueden surgir de las redes sociales, ya que se han convertido en un espacio cada vez más “invasivo” que puede impactar la percepción de millones de personas en tan solo segundos.