Hace unos meses, compartía en otro PIZZOLANTE Voice, la importancia de entender y diferenciar los conceptos de actuación empresarial responsable. Y es que, comprender: el límite entre filantropía empresarial e impacto social, la diferencia entre impacto social positivo y valor compartido, o los matices entre RSC, Sostenibilidad y ASG, es fundamental para ser capaces de materializar las ideas e intenciones en estrategias y acciones.

Dicho esto, es importante destacar que, entender todo lo anterior, ya no es opcional. Ante la emergencia climática, la agenda pública, la generación de múltiples movimientos e iniciativas, el cambio de hábitos de consumo y de expectativas de los grupos de interés, la necesidad de encontrar nuevas formas de hacer economía, y, sobre todo, la necesidad de generar cambios sustanciales en la relación entre las empresas y el planeta tierra, la sostenibilidad – y todos los conceptos vinculados – han pasado a ser imprescindibles para la supervivencia empresarial.

Las empresas se han encontrado en la necesidad de buscar vías para reforzar su competitividad mientras encuentran alternativas para generar un cambio positivo –o al menos reducir lo negativo- a través de sus operaciones. Y ha sido en esa búsqueda, que, algunas empresas han comenzado a entender que, esto no va de green washing, va de definir el por qué, para qué y el cómo de sus acciones.

Haciendo que, desde hace un tiempo, se haga más notable la existencia de empresas que persiguen la evolución a un sistema económico, más inclusivo y regenerativo. Empresas que buscan encontrar el punto de encuentro entre el propósito de impacto y el de negocio, procurando en el camino, generar valor multi stakeholder y contribuir a una problemática social o ambiental. Empresas que son capaces de combinar el bien social y la rentabilidad del negocio. Empresas que son reconocidas por generan valor compartido, y por ser responsables y conscientes.

Pero, antes de entender ¿Qué están haciendo estas empresas y cómo podemos aplicarlo a nuestras organizaciones?, vamos de nuevo a definir algunos nombres y conceptos clave:

Comencemos con BLab, una organización sin fines de lucro, fundada en 2007 -con presencia en 5 continentes, 77 países y más de 170 industrias-. Su propósito es transformar la economía global para beneficiar a todas las personas, las comunidades y el planeta a través de la promoción del movimiento B. Un movimiento global, que busca redefinir el sentido del éxito empresarial, movilizando a las personas que utilizan la fuerza de los negocios para generar impacto positivo a través del cambio sistémico.

Definido esto, pasemos a entender que son las BCorps o Empresas B: son un grupo de empresas o compañías que busca contribuir al desarrollo de las comunidades, la creación de empleo de alta calidad, y liderar el cambio a la eficiencia energética a través de los negocios. Su propósito no mira solo por el beneficio del accionista, sino por la creación del valor compartido –el triple impacto-. Formalmente, son empresas que se han comprometido con BLab a través de la certificación -Evaluación de Impacto B- a cumplir con los más altos estándares de desempeño social y ambiental, transparencia pública y responsabilidad legal, y a hacer un cambio de estatutos para considerar a todos sus públicos en la toma de decisiones. Sin embargo, Ser B Corp va más allá de la certificación de un producto o servicio, se promueve como un nuevo modelo de empresa.

Ahora bien, ¿Cómo se llega a ser una BCorp?:

Primero que nada, completando la Evaluación de Impacto B. Una herramienta de acceso libre, gratuito y dinámica, pensada para la autogestión, que funciona como un árbol en el que en función de las respuestas se activan y desactivan, considerando en su estructura a todos los públicos de interés y todas las dimensiones de una empresa (Gobernanza, trabajadores, comunidad, medio ambiente y clientes). Nace con el objetivo de la promoción abierta de los estándares de las empresas BCorp, que se alimenta y fusiona con los criterios de diferentes certificaciones como ISO, SDG, Great Place To Work, GRI, etc., y es resguardado por un consejo de gobernanza independiente SAC, usuarios BIA y grupos de trabajo temáticos y regionales. 

A través de la Evaluación, las empresas pueden optar –o no- a certificarse como BCorp.

La certificación tiene el objetivo de compartir la visión global de su responsabilidad colectiva y el compromiso de la empresa a asumir los parámetros legales BCorp, seguir los estándares de desempeño de sostenibilidad y transparencia desde una perspectiva integral y responsable, y ser parte del ecosistema de Empresas B para promover en conjunto el impacto positivo.

En caso de no certificarse, la Evaluación de Impacto B puede tomarse como un instrumento para analizar todos los ámbitos de actuación de la empresa, obtener informes, establecer metas, y generar reflexiones sobre los retos que tiene que asumir la empresa en la materia.

Por otro lado, como parte de este proceso reflexivo, dentro de la plataforma de la Evaluación de Impacto B, las empresas pueden encontrar también la evaluación, SDG Action Manager: una herramienta de acceso libre, gratuita y dinámica, que sirve para reportes internos y para la memoria de sostenibilidad –no es una evaluación que se publiqué o verifique, es una herramienta de uso interno para la mejora y el benchmark de las empresas-, que busca llevar los ODS al centro de la estrategia, elevando el espacio de análisis y ayudando a la visualización de las contribuciones que ya realiza la empresa a los ODS.

Parte del atractivo de esta herramienta, es que, por su vinculación a través de la plataforma, al completar la Evaluación de Impacto B, algunas preguntas del SDG Action Manager se completan automáticamente, lo cual va arrojando pistas sobre qué objetivos se están cubriendo. Además, la expectativa con esta evaluación no es completar los 16 módulos -el 17 es transversal a todos-, sino elegir dónde la empresa quiere o está influyendo para medirlo de forma más eficiente y consciente.

Explicadas todas estas herramientas, conceptos y distinciones, es importante transmitirles que, alcanzar la supervivencia empresarial y la sostenibilidad no es exclusivo de ser una BCorp. Se trata más bien de entender el cambio en la conciencia empresarial y la forma en que hoy en día las empresas se comportan con las audiencias de interés, de cómo el negocio impacta en el medio ambiente y las comunidades, o de los espacios de mejora en la gobernanza y toma de decisiones.

Claves para el cambio de conciencia: abordar la supervivencia empresarial y sostenibilidad con éxito

  1. Comparar y entender la situación de la empresa en relación a sus competidores, sector o país. Contar con un equipo que pueda proporcionar benchmarks Mantenerse al día con la inteligencia contextual. Ser parte de diferentes ecosistemas o alianzas para nutrir la consciencia de la empresa y apoyar la generación del valor compartido.
  2. Entender cuál es nuestro modelo de impacto y responder a él. A través de la identificación de los problemas sociales o ambientales producto de nuestras operaciones para generar soluciones innovadoras que respondan a esas problemáticas de forma positiva a través de una oferta de productos/servicios o procesos de producción.
  3. Conocer cuáles son los ámbitos de actuación que son prioridad para nuestras audiencias de interés y deben constituir la agenda y estrategia de sostenibilidad. A través de la inclusión de análisis de materialidad o del desarrollo de evaluaciones como la Evaluación SDG Action Manager.
  4. Mantener el espíritu de aprendizaje continuo que permita incorporar e identificar herramientas y estándares de mejora. Como la Evaluación de Impacto B, que puede brindar una vista holística e integral del impacto social, ambiental y empresarial de la empresa.
  5. Revisar y redefinir el propósito corporativo y la misión corporativa en consonancia con el modelo de impacto, y comunicar sus avances a nivel estratégico a través de informes y certificaciones, que permitan blindar su reputación corporativa en caso de incertidumbre, y que involucren a todas las partes interesada a generar para generar conciencia y promover un mayor cambio o impacto positivo.