Por: Rocío Araujo – Gerente de Cuentas 

En momentos de incertidumbre, pánico y ansiedad, se debe gestionar las expectativas del equipo y replantear los objetivos del negocio

El Liderazgo es una de las competencias más comunes en los requisitos que solicitan los reclutadores de talentos. Cada día es más común que las empresas y marcas requieran de colaboradores que tengan la capacidad de incidir en las personas a su cargo, pero también en sus pares y en sus supervisores, que puedan materializar objetivos, sensibilizar y motivar equipos, al igual que culminar proyectos e iniciativas de la mejor forma posible de acuerdo con lo que permita los factores que puedan presentarse en el momento.

Y a propósito de factores y situaciones, en momentos como éstos en los que el COVID19 nos obliga a reinventarnos, a desdibujar y reinventar la interacción social, así como nuestras laborales diarias e incluso la relación con nuestras familias y seres queridos, el liderazgo está llamado a cambiar el chip y ayudar al equipo a hacerlo. En crisis como éstas es que se conoce la madera de un líder o de una lideresa y su capacidad de adaptación y gestión fuera del escenario habitual. En un contexto como éste que implica pánico, miedo, ansiedad, debe haber una persona que conozca a su equipo y que pueda canalizar esas sensaciones para llevar el barco a buen puerto. En este escenario entran en juego factores como la buena capacidad de comunicación, la empatía, la flexibilidad, la creatividad y la organización.

Ninguna empresa o emprendimiento necesita un jefe, ahora mismo se requiere de un líder que pueda tomar decisiones oportunas que impacten de manera positiva en el equipo y consecuentemente en los resultados. Que proactivamente pueda proyectar las acciones necesarias para ajustar los objetivos a lo que requiere el momento.

Y en esto coincido con Daniel Coleman que en su libro La Inteligencia Emocional plantea al líder como responsable de ayudar a la gente a alcanzar la zona la que puede dar lo mejor de sí.

Particularmente creo que atrás quedaron esos tiempos en que el liderazgo, en cualquier ámbito, estaba basado en el miedo y en las sanciones. Estos tiempos en que la independencia que otorga el conocimiento y la información ha demostrado que, si bien se consiguen resultados, estos, no necesariamente incentivan la productividad y a obtener la entrega y lo mejor de los colaboradores. Hoy por hoy, se recomienda liderazgos más horizontales, democráticos y cooperativos para la consecución de objetivos mediante un buen trabajo en equipo. 

¿Te has puesto a pensar que tipo de líder eres tú?