Por Rebeca Abarcas – Asesora de Cuentas

El pasado diciembre de 2021 se estrenó en Netflix un largometraje satírico dirigido por Adam McKay llamado Don’t Look Up, donde la historia de dos astrónomos, que deben advertir a la humanidad acerca de la proximidad de un cometa que destruirá el planeta Tierra, permite extraer importantes reflexiones sobre la crisis de confianza en el mundo y la aplicabilidad de los criterios ASG.


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El público y la crítica han percibido el film como un evidente llamado de atención a los principales actores de la sociedad sobre el calentamiento global, y una demostración de la actual crisis de confianza mundial.

Si lo viste es posible que hayas sentido una inmensa frustración al seguir la historia de estos dos científicos que, con conocimiento fáctico y las mejores intenciones, hicieron un esfuerzo titánico para buscar una solución a un problema que amenazaba a todo el planeta. A pesar de esto, fueron obstaculizados por medios que no dan suficiente cobertura a temas de importancia, gobernantes preocupados sólo por el coste político de sus acciones, empresarios que buscan enriquecerse sin visión de sostenibilidad, y una sociedad, cegada a lo evidente, a causa de los fake news. ¿Te suena conocido?

Si McKay estaba intentando comunicar la urgencia de cambio a la sociedad, pues quedó muy clara la comunicación. Cate Blanchett, una de las actrices de la película, incluso comentó que el rodaje “dejó de sentirse como una sátira y empezó a parecerse más a un documental”, aun cuando el guión de la película había sido escrito antes de la existencia del COVID-19, donde estos problemas se acrecentaron.

Y la realidad es que sí, de cierta manera el argumento de la película se mimetiza preocupantemente bien con muchas situaciones que nuestra sociedad vive diariamente. Existe un importante problema mundial de desarticulación en torno al accionar con visión de futuro y esto genera mucha desconfianza de parte de la sociedad.

La crisis de confianza quedó demostrado en el Edelman Trust Barometer 2022, año que catalogan en el propio estudio como el de “el ciclo de la desconfianza”; uno que amenaza la estabilidad de la sociedad. Por suerte, y gracias a la pandemia, ahora los científicos son los líderes en los que más se confía, algo en lo que la realidad se diferencia de la película.

Según el Barómetro, el fracaso del liderazgo mundial, demostrado en los últimos años, ha hecho que la desconfianza sea la norma, y coloca a los gobiernos y medios de comunicación como las instituciones que generan más desconfianza, ambos percibidos como una fuerza divisiva en la sociedad. Además, existe una importante preocupación en el 76% de los encuestados de que las fake news estén siendo usadas como armas.

Las empresas tienen entonces la gran tarea de mantener el liderazgo, ya que por segundo año consecutivo la sociedad los coloca como la única institución en la cual se puede confiar, incluso para solventar problemas que el gobierno es incapaz de resolver. En este sentido, el sector privado tiene una gran oportunidad para atender los problemas que preocupan a las comunidades, siendo el cambio climático, el segundo en la lista de preocupaciones de la sociedad.

La buena noticia para quienes se interesen en los criterios ambientales, de sostenibilidad, y de gobernanza (ASG), es que estos no tienen que ser entendidos únicamente como acciones filantrópicas. De hecho, son decisiones de negocio que generan valor intangible, y que podrían significar mejores proyecciones para las metas financieras de las empresas. “Que los inversores conozcan tu estrategia ASG”

En definitiva, la preocupación y acción en torno a los criterios ASG deberían ser una prioridad para todos los sectores de la sociedad. Comenzar a verlos como oportunidad para revertir la crisis de confianza que demuestra Edelman en su barómetro y McKey en su película, y para articular acciones conjuntas que permitan mejorar la relación que tenemos con nuestro entorno, permitirá aportar valor a las sociedades desde el respeto por el medio ambiente, las instituciones, el futuro, y la confianza que otros depositan en nosotros.