Por Karla Alayón – Consultora Senior


Se trata de un escándalo que vale la pena revisar, por los aprendizajes que conlleva para las empresas y sus líderes, especialmente para aquellos que aún no aprecian claramente la relevancia de la transparencia, la confianza y la ética en la actuación institucional; intangibles que fueron determinantes en la dimisión de Boris Jhonson como líder del partido Conservador del Reino Unido y de un relevante grupo de políticos a su alrededor.

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El 30 de junio de 2022, el diario británico The Sun publicó un artículo donde se afirmaba que Chris Pincher, entonces subjefe del Partido Conservador en el Parlamento había tenido conductas inapropiadas con dos hombres en un club privado en Londres. Como consecuencia inmediata de dicha publicación, fue suspendido por el partido. Pincher renunció a su cargo, pidió disculpas, se puso a la orden para cooperar con las investigaciones y admitió necesitar ayuda médica profesional. A los pocos días, los medios británicos publicaron más información sobre al menos otros seis casos de supuesta conducta sexual inapropiada por Pincher en los últimos años. 

 Hasta ese momento, el manejo de la situación parecía seguir el curso natural esperado. Sin embargo, las complicaciones reputacionales recayeron también sobre el primer ministro británico, Boris Johnson quien, a pesar de no estar involucrado en el caso sexual, no mostró desde el principio una posición alineada, contundente y coherente sobre el caso, lo que motivó su dimisión a causa de este escándalo que desató más de 50 renuncias en el gobierno británico. 

El pasado 1 de julio, la oficina del gobierno le dijo a la prensa que Johnson no sabía que hubiera acusaciones contra Pincher antes de su nombramiento. Sin embargo, entre nuevas publicaciones y descubrimientos los siguientes días, se aclaró que Johnson sí conocía de las acusaciones. El mismo primer ministro calificó como “un error” haber nombrado a Pincher, de quien dijo que se había comportado “muy, muy mal”, por lo que pidió disculpas a las personas afectadas

En resumidas cuentas, el escándalo de Pincher puso a Johnson en una situación difícil, que expuso el proceso de transparencia con el cual manejó el rol de Pincher y golpeo duramente la confianza del público sobre su criterio y manejo de los hechos, ya que su respuesta al escándalo fue cambiando progresivamente a medida que surgieron otros elementos donde las personas empezaron a preguntarse si Johnson efectivamente sabía sobre el comportamiento errático de Pincher o cuándo es que lo supo.  

 

La confianza derrumbada 

El Trust Barometer, presentado anualmente en el Foro Económico Mundial, muestra que la confianza de la sociedad en las empresas e instituciones decrece año tras año. Esto nos hace pensar que, en un entorno de desconfianza las sociedades reclaman una humanización de la empresa, donde las personas que las lideran puedan dar respuestas creíbles sobre su rol, el propósito de la organización que representan y el impacto que dejan al bien común.  

Recientemente, en la 7ª edición del Approaching the Future, la confianza se introdujo como novedad en la lista de tendencias de los grupos de interés y la reputación del CEO. En ese sentido, Claudina Caramuti, cofundadora y directora de desarrollo de CANVAS Estrategias Sosteniblesha destacado que “el 35,5% ya está ya trabajando en reforzar la confianza de sus stakeholders, practicando la escucha activa y el diálogo para comprender qué es lo más les importa o les preocupa”. 

Lo que significa que el liderazgo responsable sigue siendo uno de los temas clave de la agenda empresarial. Según este estudio, los profesionales encuestados afirmaron estar trabajando en la creación de valor a largo plazo (45%), aunque se encuentran ante retos como sensibilizar a los líderes de sus organizaciones a transformarse hacia liderazgos más proactivos y responsables con los grupos de interés (29,6%). 

En este contexto de post pandemia, guerras, inestabilidad económica, crisis climática e irrupción del metaverso, son necesarias más que nunca nuevas formas de liderazgo que generen confianza y compromiso con la sociedad. El TrustBarometer más reciente (Edelman, 2022), asegura que impulsar un rol de liderazgo social se convierte en una función esencial de las empresas. 

Este caso, como muchos otros evidencia la necesidad de los ciudadanos de contar con referentes suficientemente confiables. Así expresaron que, el 82% desea que emerjan fuertes liderazgos, que participen en el debate social con temas clave de políticas públicas. Para ello, la sociedad espera que las organizaciones o naciones, sean activistas y catalizadoras del cambio y que los CEO o líderes asuman una postura visible al hablar de los retos sociales con sus stakeholders o para contar la actuación de sus empresas en beneficio de la sociedad. 

En resumen, el gran aprendizaje para quienes detentan cargos importantes en las naciones o grandes empresas del mundo es que todas sus actuaciones suman o restan en la construcción de reputación y que el silencio o las señales confusas, sin fundamento, sin credibilidad ni conexión estratégica, definitivamente pueden tener consecuencias negativas de tal relevancia, que fácilmente pueden llegar a cambiar sus destinos. Es allí donde la confianza y la transparencia se erigen como aliados fundamentales para conectarnos con nuestros grupos de interés y lograr esos objetivos compartidos. 

 

Fuentes consultadas: 

BBC 

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