En el mundo actual, la velocidad de los sucesos y los factores externos, permiten la visibilidad y el protagonismo de no nuevos, pero si infravalorados temas hasta el momento, como son los criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza). Las expectativas en esta materia son cada vez mayores hacia las organizaciones y sus líderes, por lo que la correcta implementación de la sostenibilidad, la inclusión, la comunicación transparente y la bio y psico seguridad juegan un papel crucial en el desarrollo exitoso de los modelos de negocio. “Approaching the future 2021” el informe de Corporate Excellence que analiza las tendencias empresariales en cuanto a reputación, marca, ética y transparencia, revela que las prioridades, independientemente del sector al que pertenezca la organización, han cambiado. Tras un 2020 sorprendido por la pandemia y la crisis económica, las organizaciones han optado por responder y gestionar la nueva realidad. La gestión de riesgos y reputación, la adaptación al COVID-19 y el liderazgo responsable son 3 de los factores cruciales en este replanteamiento estratégico y específicamente del último, “LIDERAZGO RESPONSABLE” es en el que nos concentraremos en este PIZZOLANTE VOICE.

Es importante entender que, no se trata de un cambio repentino en la trayectoria de las empresas, pero definitivamente el COVID-19 fue y está siendo un acelerador para el replanteamiento de objetivos y métricas basadas en la sostenibilidad de las acciones y en un nuevo tipo de liderazgo. El centro de cualquier operación gira en torno a la toma de decisiones, decisiones que en contextos volátiles y de alto riesgo perjudican severamente tanto al capital humano como al resultado económico de la empresa. Estas condiciones, rápidas y cambiantes, hacen que los distintos stakeholders aumenten su curiosidad, rigurosidad e interés sobre el abordaje frente a los retos sostenibles, económicos y sociales, por lo tanto, la adaptabilidad es un rasgo fundamental que tiene que ser adoptado por aquellas empresas que quieran contar con una cuota de mercado rendidora. Parte de esta oportunidad de adaptarse como organizaciones frente al entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo (VUCA, por sus acrónimos en inglés), se combina con la falta de confianza de las personas hacia las organizaciones gubernamentales, los medios de comunicación y las ONG’s, otorgando así un espacio, pero imponiendo también nuevas exigencias para las empresas privadas, que desde lo más alto de sus estructuras deben permear los valores y criterios que estarán presentes en cada una de las acciones realizadas por la organización. En el más reciente reporte global del “Edelman Trust Barometer” se evidencia como “los negocios” son la única institución considerada ética y competente por las personas. Mientras que a los líderes sociales se les considerara no confiables para poder hacer lo correcto, los CEO´s ganan terreno y credibilidad y las personas consideran que deben pronunciarse y “tomar cartas” en los asuntos y retos sociales. El escenario está dado para que el ejemplo sostenible, responsable e inclusivo sea accionado y transmitido desde el liderazgo de las organizaciones, para que el funcionamiento y la toma de decisiones de los negocios contemplen de inicio a fin rasgos elementales que no solo velen por un crecimiento económico sino por el bienestar de los colaboradores, la recuperación del medio ambiente y la comunicación abierta y transparente.

¿Será suficiente que los CEO´s se encarguen solos de esta labor? Definitivamente no. A partir de ahora en adelante tenemos que activar a ese líder responsable que llevamos dentro, salir de la caja y no solo aplicarlo en el ámbito profesional, sino en el personal, con las personas que nos rodean y con los sitios que frecuentamos y queremos.