Por: Ana Karina Cárdenas López – Directora País para República Dominicana de PIZZOLANTE, Consultora en Estrategia, Negocios e Innovación, Emprendedora Corporativa y Key Note Speaker

El COVID 19, es sin duda, una pandemia que vivimos en caliente y que vamos a recordar por generaciones. Se habla de muchas teorías, algunas que centran lo que estamos viviendo como la segunda mayor crisis global después de la Segunda Guerra Mundial, otros la ubican como la más crítica desde el último siglo y algunos más creativos la califican de una situación impulsada para generar caídas en los mayores mercados económicos.

Lo que es cierto, es que cada pandemia y situación vivida tiene una realidad que la arropa y no la hace más o menos relevante. La diferencia de este momento con otros del pasado, es que nunca antes habíamos vivido algo de esta magnitud a nivel de impacto en salud, económico e informativo, a gran escala y simultáneo a la vez.

Científicos del mundo han advertido por décadas que algo así podría llegar a pasar, pero pocos países estaban preparados como debían y por ende, pocas empresas incluían este tipo de escenario en sus planes de atención, donde los mercados prácticamente se diluyeron de un momento a otro. Allí es cuando las empresas y negocios del mundo, dieron un vuelco a entender ¿qué hacer para proteger nuestros negocios y lo que esto acarrea?

Planes y medidas de contención, comunicación de riesgos, reducción de costos en pro de la salud financiera de la empresa, atención a sus colaboradores y otros, en el orden que cada empresa decidió colocar según cada realidad, fueron los primeros pasos de casi todas las empresas a nivel global iniciaron cuando todo esto explotó. Estas empresas que tenían una mirada al futuro y planes de largo plazo, se volcaron a proteger su patrimonio y dejar de lado todo “riesgo” que pusiera en riesgo la sostenibilidad de sus operaciones.

Como en el mercado de capitales, la innovación es uno de los focos que más sufre en momentos como estos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo económico (OCDE), plantea una contracción de las empresas en estos tiempos pues se vuelven más conservadoras y poco proclives a tomar riesgos, su objetivo se basa en sobrevivir.

Ahora: “¿Cómo podemos seguir siendo relevantes en un entorno radicalmente diferente?”

En entornos de alta incertidumbre, las grandes empresas deben verse desde los zapatos de un startup, no en la mente de procesos largos y lineales. Requieren tomar decisiones que tomen en cuenta lo que buscan sus consumidores y trabajar a altas velocidades. Además se exponen a la alta incertidumbre y se encuentran en búsqueda permanente por escalar, para así lograr que su modelo de negocios funcione.

Para ello, se recomienda:

  1. Observar: se pierde de vista la importancia que juega el rol fundamental de un proceso innovador y es la observación del sector, la recolección de data de consumidores, el social listening, las nuevas expectativas y realidades/intereses, la identificación de todo lo que vamos a requerir como negocio entender de nuestro ecosistema online y offline (aunque ahora lo tengamos monitoreado desde el mundo digital).Una empresa de consumo masivo, por ejemplo, necesita entender los patrones de compra que tendrán sus consumidores en términos de intereses, exigencias y expectativas. Se enfrentará a una competencia alta por demostrar que están por delante y no puede hacerlo con una simple idea.
  2. Experimentar: esa misma empresa de consumo masivo va a requerir de poner en práctica y pivotar (a través de cambios más o menos profundos en el modelo de negocios de una empresa para continuar su crecimiento) productos, luego a su gente y finalmente su propósito.
  3. Interrumpir: su sistema tradicional de comunicación a través de nuevos enfoques.   Kris Ostergaard, Director de aprendizaje e innovación para SingularityU Nordic, comparte en su podcast “innovación corporativa” un caso a raíz del COVID 19 con los laboratorios de innovación de Lowe´s, donde “ofrecieron investigaciones de mercado internas a escritores de ciencia ficción y desarrollaron escenarios futuros, posteriormente impulsaron ingeniería inversa de estos futuros paso a paso hasta el presente y concluyeron con la elaboración de posibles soluciones a prueba de futuro, presentando estas soluciones a la alta dirección en forma de cómics para que su narrativa visual fuera impactante y compraran la idea” comenta.
  4. Generar: alianzas y nuevas maneras de operar. En momentos de alta incertidumbre las alianzas con empresas que sepan hacer o cuenten con las herramientas para hacer lo que necesitas, pero no tienes tiempo de implementar es fundamental. Requieres un mindset distinto y muy ágil, si quieres adelantarte y lograr un real impacto.

Y finalmente actuar. Parece mucho tiempo el que esto pueda tomar, pero también han pasado casi 2 meses desde que las empresas iniciaron sus planes de contingencia. La llamada regla 80/20 es necesaria y debe aplicarse inmediatamente. 80% dedicado a atender y sostener el negocio y el 20% pensando en cómo innovar a través de un proceso ágil y pensado como una startup, pues mientras menos respuestas hay, más compleja la situación y más necesidad por disminuir procesos extensos y actuar con mucha pero mucha agilidad. Son tiempos donde el que llegue primero y entienda rápidamente a su audiencia, probablemente triunfará.

El mundo cambió para siempre. Las secuelas de esta pandemia serán parte de nuestras vidas por los próximos años, por lo que la supervivencia ágil, colocará a las empresas en mejores posiciones una vez recuperada al 100% esta crisis. Si bien la vida no dejará de ser completamente como antes, cambiamos como personas y ahora entendemos que no hay una sola manera de resolver algo, que para ir al médico podemos ir en persona o verlo por pantalla. Comprenderemos que algunos hábitos permanecerán, pero no serán los únicos sobre la mesa y que nuevos y más jugadores empezarán a actuar. Por ello el futuro de la innovación dependerá de aquellos que decidan ser ágiles al mejor estilo de una startup.