Por: Valentina GimónAnalista de Cuentas para Venezuela

Las situaciones complejas como las crisis, las guerras, los desastres y hasta las epidemias, han sido aceleradoras o detonantes de cambios en actividades humanas; entre ellas, el trabajo. Actualmente, el contagio acelerado del COVID-19 constituye un desafío de salud global que tiene implicaciones directas en la economía y las formas de trabajar.

Con las restricciones de circulación para mitigar el contagio del Coronavirus, casi un tercio de la población mundial se encuentra en cuarentena. La realidad es que en Latinoamérica cerca del 50% de los trabajadores pertenecen al sector informal y para ellos, las restricciones de salir a la calle son económicamente devastadoras. Los demás han optado por garantizar la continuidad de sus operaciones a través del teletrabajo o trabajo remoto.

En situaciones complejas como la que enfrentamos actualmente, la mayoría de los trabajadores se sienten desmotivados. Además, deben enfrentar el reto de mantener una rutina que les permita responder a sus responsabilidades laborales y personales desde el hogar. Es importante señalar que a lo rutinario se le suman factores como la ansiedad y la preocupación que genera la incertidumbre de no saber cuánto podría durar la situación o si pudiese empeorar.

Entendiendo el contexto, es relevante que las organizaciones o quienes hacen vida laboral, tomen en cuenta dos factores: la comunicación y la gestión interna.

El primer factor se refiere a la necesidad de definir canales de comunicación interna entre los trabajadores y la organización o líder, según sea el caso. En ocasiones, no se puede garantizar la veracidad de la información que ofrecen los voceros oficiales del gobierno, por ello, es importante que las organicaciones estén al tanto de lo que se dice y compartan con su equipo la información que manejan.

Profundizar sobre la importancia de la comunicación en procesos de crisis nos ha llevado a la conclusión de que es necesario que los trabajadores reciban información adecuada de sus superiores sobre la situación real  y el porqué de los procesos que respaldan la toma de decisiones para alcanzar un ambiente de mayor tolerancia y entendimiento. Nuestro papel, como profesionales de la comunicación, es ayudar a las empresas a gestionar bien los canales internos en situaciones de crisis, ya que su defecto dificulta la gestión de los procesos laborales y desmotiva a los trabajadores, impactando de manera directa y negativa la productividad de sus operaciones.

El teletrabajo o trabajo remoto es una oportunidad para que las organizaciones visualicen la realidad laboral a la que nos enfrentaremos, para sacarle provecho a la implementación de avances tecnológicos que permiten realizar actividades de manera más efectiva a pesar de la distancia. En medio de la crisis, esto ha obligado a las organizaciones a reinventarse y generar nuevas formas de trabajar, pero es igual de importante que implementen nuevos canales de comunicación interna para preservar el talento humano, dar confianza y generar un compromiso recíproco con quienes hacen vida en la organización.

No es posible determinar cuánto podría durar la situación o si sus implicaciones podrían empeorar. Por ello, recomiendo que no se limiten a un único plan, sino que piensen en estrategias de gestión interna que se les permitan ajustar sus prioridades y recursos a los posibles escenarios que podrían presentarse. Es recomendable actuar en dos tiempos simultáneos;  el de la coyuntura, que se refiere a la crisis y sus múltiples escenarios y el estratégico, que se basa en el pensamiento a largo plazo.

Los líderes deben definir un rango real de flexibilidad en sus objetivos y estrategias que les permitan teledirigir de manera efectiva para alcanzarlos con exito. Pues, en estos momentos será fundamental la gestión del equipo para reducir el margen de error y evitar el retrabajo. Es un buen momento para que se generen comités de crisis y se definan los procedimientos que se seguirán como equipo.

Mantenerse un paso por delante permite que las respuestas sean más exitosas. La mayoría de los riesgos son previsibles y estar preparados para su atención es una responsabilidad gerencial indispensable.